La JMJ como carisma

Luis Miguel Romero Fernández. Delegado de Pastoral Universitaria

Es la primera vez que tengo la gracia de participar en la Jornada Mundial de la Juventud. El espíritu vivido en Cádiz, durante los días de Encuentro en las Diócesis, previos al evento, ya era un augurio. Cientos de jóvenes hispanoamericanos, y de otros países, inundaban de colorido y alegría las ya bulliciosas calles de Cádiz. Las parroquias y lugares de encuentro, repletos de jóvenes, hablaban de vida, la gente atónita observaba, comentaba, sonreía… y a veces lloraba. Son los destellos de las carabelas que vuelven desde el Continente de la Esperanza, como denominaba Juan Pablo II a Hispanoamérica. Un encuentro de juventudes es siempre acontecimiento, más cuando se hermanan diferentes pueblos, más cuando es Cristo el que convoca.

Y por fin Madrid, que se transforma en una marea multicolor de jóvenes alegres, respetuosos, que respiran paz y mirada al horizonte. Es el testimonio conjunto de una Iglesia viva que nos llega de todo el mundo. He visto signos de conversión en muchos, he visto jóvenes que buscan, he visto a mucha gente sorprendida por un viento fresco que llega a sus corazones, he visto la cara de odio de los recalcitrantes, he visto a la prensa “ningunear” con su acostumbrada habilidad, he visto inundarse la “vieja” España del sueño de un nuevo mundo, que no puede ser sino amor, relación con lo divino, alegría, compromiso sencillo y grandioso, conversión, comunión universal.

            Jóvenes de todo el mundo venían al encuentro del Papa. Preguntaron a una joven: ¿Qué es para ti el Papa?. Contestó: “¡Es nuestro padre!” Oh inocencia del corazón, tan lejana de nuestro tiempo. Y venían al encuentro de un padre que les quiere y por eso les habla con firmeza (“el Señor, a quien ama le reprende” Heb, 12), sin engañarles sobre el esfuerzo que conlleva ser grandes, y les da una misión universal: “Al edificar sobre la roca firme, no solamente vuestra vida será sólida y estable, sino que contribuirá a proyectar la luz de Cristo sobre vuestros coetáneos y sobre toda la humanidad, mostrando una alternativa válida a tantos como se han venido abajo en la vida, porque los fundamentos de su existencia eran inconsistentes”. Hoy, en cambio, se invita a los jóvenes a jaulas de oro, donde se les da todo lo que quieran: sexo, alcohol, drogas, consumo, moda, vanalidad, juegos políticos y hasta ideales indignados a la carta. Todo menos que piensen, que se atrevan a pensar, a preguntas de calado, a manifestarse en común dudas e ilusiones, a soñar juntos, a que vean verdaderos horizontes que comprometen. O más aún, hay que “darles pensando”, hay que construirles sus pensamientos “política e ideológicamente correctos”, pero evitar a toda costa que piensen, que compartan ideales, que se atrevan a enfrentarse consigo mismos.

            Y el Papa, valiente, insiste: “Sí, hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos. Desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias; dar en cada instante un paso al azar, sin rumbo fijo, dejándose llevar por el impulso de cada momento”.  Rápidamente, determinada prensa nacional que el ciento por cien de las veces que habla de la Iglesia es de forma negativa – “mentir, mentir, mentir, que algo siempre queda” decía Goebbels, el Ministro de Propaganda de Hitler – se apresuró a comentar la cita como una crítica al aborto y la eutanasia. Por supuesto que lo era, pero la crítica era a muchísimo más, a toda la cultura del egoísmo, el odio, la prepotencia, el individualismo… la muerte. La magia comunicacional hace el resto: antiabortista, luego retrógrado, por favor jóvenes, no piensen, ya pensamos nosotros por ustedes. Limítense a indignarse, que ya les decimos nosotros de qué se tienen que indignar. Ustedes sean dioses de sí mismos, que ya nos encargaremos nosotros de hacerlos esclavos. Ustedes deciden sobre la verdad y la justicia, que ya nos encargaremos de manipularles para que decidan lo que les “damos decidiendo”. A fin de cuentas, y de nuevo Goebbels “es fácil engañar a la gente, lo buscan”; no olvidemos que la jaula que se propone a los jóvenes es “de oro”.

Al final en Cuatro Vientos, casi dos millones de jóvenes. Una de las vivencias más impresionantes de mi vida ha sido percibir el silencio orante de casi dos millones de personas en la adoración a la Eucaristía. Y el saberse allí junto a tantos jóvenes, y junto a quienes les acompañaban como verdadera legión de auténticos maestros que dan su vida por sus discípulos. Un verdadero microcosmos del abrazo universal cristiano de todos los tiempos a toda raza, cultura y religión. Un entrañable abrazo a un mundo que concebimos como una gran familia de hermanos, hijos de nuestro Padre Celestial, que llevamos su sangre, que somos su linaje, que somos dioses, como el mismo Cristo nos decía, pero no en lugar de Dios, no existe un dios por separado, porque el fundamento de todo y de Dios mismo es el Amor.

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¡¡Qué siembra!!

Pepe Sánchez Pérez. Misionero de retaguardia

Se celebró la misa final de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011, con un éxito que catapultará para la siguiente etapa a los jóvenes, que la celebrarán en sus propias diócesis en el 2012. Según el portavoz de la Santa Sede estima que en la misa de clausura de la XXVI JMJ celebrada en Madrid del 16 al 21 de agosto asistieron entre millón y medio y dos millones de personas (Ecclesia 3.584-3585)

Hora de hacer balances. Algunos verán tantas cosas positivas que les faltará ese punto de contraste para mejorar aquello que se puede. Otros solo verán lo negativo, sin percatarse de cuanta riqueza han tenido a su alcance y sin la posibilidad de repetir la experiencia, ya que esta les ha pasado por encima, mientras se fustigaban en balde. Un grupo ha estado intentando meter el dedo y provocar dolor. Pero han sido escasos y su presencia inapreciable en el mundo multicolor de los peregrinos y voluntarios. Lástima que algunos medios le han dado cabida como si fueran miles y sus acciones conformaran una protesta en nombre de millones.

Los miles que sí estaban y se hacían presentes de manera respetuosa, casi siempre, eran los seguidores de Jesucristo. Los fieles de la Iglesia, personas que con la fuerza del Espíritu, en todo momento, apoyaron al santo Padre, y convivieron y sintieron con él su corazón arder. Momentos de recogimiento y de aprendizaje, con las catequesis de los Obispos, por las mañanas; Iglesias llenas de jóvenes, reflexionando, orando… En los actos, de la tarde, se colapsaban los medios de transporte del centro de Madrid. Los movimientos de los peregrinos lo llenaban todo. Las calles no daban abasto, los servicios se quedaban cortos, las pantallas parecían enanas para la mitad, ya que debían quedarse a grandes distancias de las mismas… pero en contadas ocasiones hubo que lamentar sucesos o incidentes menores.

Se acaba también el tiempo del descanso. El mes de septiembre marca el comienzo oficial de la vuelta a los trabajos. Todo debe volver a la normalidad social correspondiente. Esta vuelta para millones de españoles será distinta, ya que podrán aportar nuevas energías, nuevas ideas, crear y ofrecerse, a partir de lo vivido.

Todos somos misioneros, la tarea de llevar el mensaje es de todos. “La misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡¡ La fe se fortalece dándola !!” (Juan Pablo II, Redemptoris missio,2)

Para el 2013 nos cita, Benedicto XVI, en Brasil. Un precioso lema ya lo anuncia: “Id y haced discípulos a todas las naciones!” (cf. Mt 28,19)”. Si sugerente era el que hemos tenido, qué decir del que se nos presenta para entonces. Cargad las pilas en vuestras comunidades, insertaos y transmitid cuánto habéis vivido, y sobre todo seguid respondiendo y difundiendo el mensaje de Dios Padre.

Nota: Os dejo el Texto del Santo Padre

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El milagro de la EdC

Fernando Cordero. SSCC

Con la crisis que estamos atravesando, el cierre de tantas empresas y comprobar la situación de tantas personas que intentan subsistir de la mejor manera posible, hacen falta soluciones estructurales y también soluciones de personas e instituciones que puedan hacer algo por el bien de todos. Es conocida la labor de Cáritas, no solo el nivel asistencial sino también el promocional, el intento de fomentar las llamadas “Empresas con corazón”, la apuesta de Forja XXI por el empleo de los jóvenes, etc. En esta ocasión me gustaría pararme en una experiencia, que cumple ahora 20 años y que he podido profundizar en ella a través de un reportaje para la revista 21rs.

Cuando la Presidenta del Movimiento de los Focolares, Maria Voce, visitó recientemente “La miniera”, una unidad de estancia diurna para mayores inspirada en la Economía de Comunión (EdC), afirmó: “Hubiera venido a España solo por esto”. La EdC es un movimiento internacional que involucra a empresarios, empresas, asociaciones, instituciones económicas, trabajadores, dirigentes, consumidores, ahorradores, estudiosos, operadores económicos, pobres, ciudadanos y familias.

Acaba de celebrarse en Sâo Paulo (Brasil) una asamblea y un congreso con ocasión del vigésimo aniversario de la creación de la EdC, una intuición de Chiara Lubich, fundadora de los Focolares. Precisamente, en 1991, Lubich, al contemplar el enorme contraste entre las favelas y los rascacielos de Sâo Paulo, constató que la comunión de bienes que se daba en el Movimiento no era suficiente para dar respuesta a las ingentes necesidades de los pobres. Lanza así el proyecto de la EdC: una economía humana y solidaria, basada en la fraternidad. En este momento son casi 800 las empresas en todo el mundo que se han adherido a la EdC. En España hay 22 empresas asociadas al proyecto y se han realizado siete escuelas de formación.

Elena Bravo, fundadora y directora de “La miniera”, ubicada en Dos Hermanas (Sevilla), nos explica que su empresa surgió de la inquietud suscitada por Chiara Lubich. Se dieron cuenta de las situaciones precarias de los ancianos de su localidad y ofrecieron un nuevo tipo de servicio. “Nuestra empresa pone en el centro a la persona y no al capital. Queremos producir beneficios pero no a cualquier costo”, constata. Señala que desean construir relaciones, vivir la comunión dentro de la empresa, entre los 19 trabajadores y los 45 usuarios, con una dirección participativa.

Las personas implicadas en la EdC asumen como marco de referencia la “cultura del dar”, en contraposición con la “cultura del tener”. “Hay que mantener firme el deseo del ‘dar’ mirando a los más necesitados y con la ayuda de la formación”, explica Bravo. Aunque con las mismas dificultades que ha de afrontar cualquier empresa, “La miniera” no es deficitaria y cada año colabora con más beneficios en la EdC. Estos beneficios van encaminados a un triple fin: ayudar a personas en dificultad, creando nuevos puestos de trabajo y asistiendo a las cuestiones de primera necesidad; difundir la “cultura del dar”, contando con la formación, y el desarrollo de la propia empresa.

El cardenal Odilo Scherer, arzobispo de Sâo Paulo, ha declarado en la Asamblea internacional de la EdC que este proyecto “sintoniza claramente con lo que propone la Doctrina Social, ofreciendo una salida distinta a los problemas económicos”. Sus palabras han animado enormemente a los participantes: “¡Hablen! ¡Hablen fuerte! Tengan la valentía de hablar de la EdC a los grandes economistas del mundo”. En la misma Asamblea, el profesor Luigino Bruni, coordinador de la comisión internacional de la EdC, ha invitado a dar un paso más: “la EdC cura la pobreza y transforma las personas, pero es necesario cambiar las instituciones económicas”.

La EdC impulsa un movimiento de pensamiento en diálogo con la cultura y con la economía civil. Son más de 300 las tesis presentadas en varias universidades del mundo. En España, algunas universidades como las de Málaga, Almería o Badajoz promueven esta corriente.

Es posible vivir la EdC. “Después de estos 7 años en los que hemos tratado de poner en práctica los postulados de la EdC, viviendo la cultura de la legalidad, también en los momentos difíciles, afirmamos que es viable este modo de hacer economía, incluso con la crisis”, afirma la directora de “La miniera”.

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Reporteros de los preferidos de Jesús

Fernando Cordero. SSCC

No sé si será muy aventurado afirmar que los misioneros tienen algo de periodistas, también muchos laicos, religiosos y sacerdotes, por supuesto. No penséis que es porque asumen funciones de “canales angelicales” de transmisión de noticias, sino más bien por la manera de relacionarse con su entorno. Recuerdo en una entrevista que le hice al inolvidable José María Javierre, su insistencia en que “el buen periodista es el que descubre, en el panorama habitual, en que nadie ve nada, algo admirable y lo cuenta”. Los misioneros tratan de ver la realidad con los ojos de Jesús, haciéndolo presente en medio de los enfermos, los niños, los ancianos… Cuando preguntas a la gente de qué se habla en los medios, suelen contestar que “siempre lo mismo: guerras, sexo, violencia, culebrones…”. Quizá los medios de comunicación necesitan una dosis de “novedad”, de mirar con objetivos que enfoquen un horizonte en el que palabras tales como amor, solidaridad, servicio, cultura, adquieran su genuino primer plano. Creo que esa “novedad” fermenta en manos de todos los que trabajan por los demás. Los misioneros, inmersos en la sociedad de la información, han de comunicar, con palabras y gestos, la riqueza que suponen las diversas situaciones en las que viven aquellos a los que sirven. En este sentido son “periodistas”, ya que no se conforman con quedarse cruzados de brazos ante la realidad, sino que en el continuo devenir diario atisban el más noble titular: el rostro de Cristo. Y a este Cristo estamos consagrados y a Él es al que queremos dar a conocer sin descanso, al estilo paulino, con una flota de navegación ahora ya de envergadura internáutica y global.

No me conformo solo con relacionar misioneros y periodismo. Dentro del periodismo, los misioneros realizarían labores de “reporteros”. El reportero es el que practica una fuerte dosis de espíritu de iniciativa, apego a la realidad y responsabilidad. Es el que se involucra con los hechos y sus causas. Pongamos un ejemplo en el que fácilmente podemos atisbar el compromiso de los misioneros con los más pobres. Por el espacio que tenemos voy a centrarme en el testimonio de Iris Prat, religiosa de los Sagrados Corazones.

La hermana Iris Prat no es ya ninguna jovencita, bien podría estar jubilada. Lo que pasa es que esta anciana despliega unas ganas enormes de servir a los demás dondequiera que pueda echar una mano. El único problema de nuestra misionera es que habla castellano e inglés. En Calcuta, los más pobres hablan idiomas desconocidos para ella, como el hindi o el tamil. Esto no reduce su confianza en que poco a poco podrá irse comunicando con la gente.

La muñeca Sanguita en primer plano, al fondo a la izquierda Mª Iri

Calcuta es una ciudad de vida y muerte, de la alegría y de las tristezas. Es un inmenso caleidoscopio de vivo y brillante colorido. Aquí Dios camina descalzo por la calle. En medio de olores penetrantes, de calles abigarradas, Iris acaba de pasar por delante de una tienda muy humilde y ha habido algo que le ha llamado especialmente la atención: una muñeca con ojos redondos, grandes y bien abiertos. Como puede, se dirige al comerciante para adquirirla:

- Por favor, muñeca para mí.

Hay dos niñas que ven a la religiosa con la enorme muñeca: Pushpa y Vandana. Son dos hermanas de seis y cuatro años respectivamente.

- Mira, Vandana, una gran muñeca.

 Y, diciendo esto, Vandana, con sus ojos almendrados,  sale corriendo hacia la mujer extranjera.

- ¡Sanguita! ¡Sanguita! – dice la niña al levantar las manos hacia la muñeca.

De esta manera tan espontánea la muñeca recibe un nombre. Iris se la deja a Vandana y a Pushpa. Les llama la atención que su tamaño sea más grande que el de un bebé y que sus ojos se muevan. Y sus pestañas, sus llamativas pestañas. La misionera tiene cuidado con que las niñas no metan los dedos en los atrayentes ojos de la muñeca. Pushpa está muy contenta. No suele jugar porque contrajo hace tiempo la obligación de cuidar de su hermana. Tampoco va a la escuela porque sus padres no tienen dinero para pagarla.

Iris descubre a más niños por el barrio. Cerca del centro de salud, hay unos escalones. Allí va cargada con Sanguita, sus colores, puzles y juegos. La siguen muy de cerca Vandana y Pushpa. Se acerca a ellos y se da cuenta de que también les llama la atención la muñeca y los papeles para dibujar. Las niñas acurrucan a Sanguita, le dan de comer, le hablan, la miman, le cambian los pañales con papeles de periódico.

Iris invita a sus nuevos amigos a pintar. Como no la entienden se pone a dibujar con el dedo en el aire. Los niños enseguida captan el mensaje. La misionera se sorprende. Los chavales pintan paisajes, elefantes, tigres, palmeras, ríos, flores, casas de campo. Y cielos con soles radiantes o lluvias torrenciales, niños y niñas con sus paraguas coloridos. Todos quieren pintar. Con una tapa dura de un cuaderno, algunos se ponen a formar puzles. ¡Cuánta diversión!

Así, poco a poco, se va haciendo amiga de los más pequeños. Los escalones del centro de salud se convierten en un improvisado lugar de juego y de diversión. Gracias a Sanguita y a los dibujos, la misionera se ha hecho un hueco en el corazón de Calcuta. No importa que sean hindúes, musulmanes o cristianos los que se acercan a ella. Son niños que entienden el lenguaje del amor y de la acogida.

Cuando oscurece, Pushpa y Vandana le dan la mano a Iris y la llevan a su casa. Allí está postrado en una cama, Noel, el papá de las niñas. Lleva tres años sin poderse mover. Aún no ha podido jugar con ellas, como lo haría cualquier padre. La misionera se emociona al ver a las niñas dándole múltiples besos a su padre y deshaciéndose con él.

Con la huella que todas estas historias de personas le dejan en su interior, Iris se dirige a su casa. Se lamenta a la hermana Jane:

-¡Qué duro que los niños no tengan infancia! Se pasan el día pelando cocos, partiendo el carbón o cuidando a los hermanitos más chicos.

- Es muy duro –asiente Jane-. Y, fíjate, que es un pueblo extremadamente religioso. La gente muy pobre cree en Dios y entrega su vida a Él. Irradian una gran alegría interior.

Llega la hora de la adoración. Las hermanas estarán  un rato delante de Jesús en el Pan de la Eucaristía. Les van a contar lo que han vivido, van a presentarle a los niños, a los enfermos. Se van a dirigir a Él con el lenguaje que nunca falla: el del amor al prójimo y a los más desheredados.

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Llega a Madrid el “Primer” peregrino, Benedicto XVI.

Pepe Sánchez Pérez. Misionero de retaguardia

Los jóvenes están listos. Será recibido con los brazos y los corazones bien dispuestos.

Madrid rebosa entusiasmo y los jóvenes están dando muestras de la importancia de las Jornadas Mundiales de la Juventud. ¡¡ Qué gran evento, visión inspirada por parte del  Beato Juan Pablo II !!

Llegué el lunes y pude sin ningún problema circular y llegar al sitio de destino. Fuimos a recorrer la ciudad y cómodamente pudimos llevar a cabo la tarea de animación misionera del martes. La inauguración de la muestra misionera estuvo acompañada de cientos de jóvenes que llenaban la Parroquia del Sagrado Corazón (c/General Zabala, 10). Muestra permanente de la labor misionera que esperamos pueda ser vista en otras diócesis, ya que el esfuerzo invertido y el magnífico resultado obtenido es para ser compartido y poder ser admirado más allá de las fronteras madrileñas.  Por la tarde, se inauguró la JMJ por parte del Cardenal Rouco. Ahí sí que ya tuvimos problemas para avanzar y poder localizar un sitio en el paseo de Castellana, aunque fuese para verlo por las enormes pantallas instaladas.

Ayer, nos tocó en el Retiro. Camino al Stand de Obras Misionales Pontificias (OMP), pudimos ir observando que el número de gente no dejaba de crecer. Impresionaba ver a tantos jóvenes ir hacia los confesionarios, la feria de las Vocaciones y los stand. Además de encontrarnos colas para poder entrar en las Iglesias y poder tener las catequesis que se estaban ofreciendo en múltiples idiomas en las parroquias. A todo esto, se le suman otras innumerables  actividades. Por la tarde, a la hora de recoger y dar por concluida la jornada, nos encontramos que varios metros estaban colapsados y que no se podía avanzar, ni retroceder, en más de un sitio. Así, había que ir afinando y abriendo el círculo para poder llegar a la boca de un metro, en donde sí pudieras hacer uso del mismo. Pero con paciencia y alegría los jóvenes, sin importarles, se movían de un sitio a otro, cantando y teniendo al Señor en los labios ya que les rebosaba en sus corazones.

Hoy, llega el Peregrino. Andaremos rápidos para llegar a nuestro destino del día. Desde allí lo recibiremos y esperamos poder participar, recibiendo sus primeras declaraciones, aunque sea, en una de las pantallas dispuestas, y si no, pues buscaremos un sitio con internet, o una tele.

Su bendición siga empujando a estos jóvenes al encuentro con Jesucristo, y los anime a compartirlo “ad gentes”.

Seguiremos contando.

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Opinión

Pepe Sánchez Pérez. Misionero de retaguardia

Comunicamos, más de la mitad de las veces, lo que no queremos y decimos más de lo que queríamos haber dicho.

Muchas veces el silencio es lo que más comunica y, sin embargo para Sócrates el que poco tenía que decir era porque menos pensaba.

La opinión, que es decir, algo general sin filtro más que del opinante, es un elemento, según Platón, baladí y responde solo a lo superficial. Así llegamos a lo importante que es comunicar, emitiendo opinión y formándola, sabiendo quién lo hace y las formas que utiliza para ello, pero sobre todo, teniendo en cuenta el contenido de dicho mensaje.

Podríamos decir como Séneca que no es necesario decir todo lo que se piensa, pero sí pensar todo lo que se dice, y eso lo podemos ver reflejado en los sitios que nos ofrece Benedicto XVI.

Agradable la sorpresa, que por lo mismo nos llevamos, al ver como su Santidad utiliza la “sociedad red”, y en ella, sus formas más variadas: página web, blog, twitter, facebook… Sí, a la adaptación del mensaje, pero siempre, poniendo por delante, la buena nueva para los más pobres.

Os invito a que deis una vuelta por la oferta ofrecida por el Papa, tanto en la web http://www.vatican.va/phome_sp.htm, como por el blog http://visnews-es.blogspot.com/, desde ese espacio podemos llegar al de twitter http://twitter.com/#!/benedictoxvi, y al canal oficial del Vaticano en Youtube http://www.youtube.com/vaticanes?gl=ES&hl=es.

Pero faltando tan poquitos días para el acontecimiento que celebraremos en Madrid, desde el próximo 15 de agosto, os invito a que entréis en la página oficial del Vaticano y desde esos textos os forméis una opinión sobre JMJ Madrid 2011.

Muchas personas están hablando, escribiendo… sobre el tema. Pero sería muy bueno conocer y prepararnos para dicho evento desde las fuentes y, así tener suficientes elementos, para conformar nuestra opinión.

Y, siendo un entusiasta de estos medios, he de reconocer que espero, desde mi servicio a las misioneras y misioneros de vanguardia (http://misionesjmj2011.blogspot.com/), poder emitir y conformar mi próxima opinión tras haber escuchado, visto y sentido a Benedicto XVI en Madrid. ¡¡ Espero también veros a ustedes por allí !!

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Santiago Apóstol y la cultura del siglo XXI

Luis Miguel Romero Fernández. Delegado de Pastoral Universitaria

Cuenta la tradición que el Apóstol Santiago, impotente a la dureza del corazón de las gentes de Hispania, se retiraba de nuevo hacia su tierra; cuando una aparición de María sobre un pilar a orillas del Río Ebro, le confirmaría en su fe. Su respuesta fue intensa, quedando incluso constancia de un gran esplendor de la fe en aquellas tierras, aún en época romana. En Zaragoza hay una Cripta, con un pozo en el que se veneran los restos de los “Innumerables Mártires” de Zaragoza. Esa fe sería el fundamento de la iglesia y cultura visigóticas, en la que florecen los santos, sobre todo San Isidoro de Sevilla, autor además de la primera enciclopedia, muchos siglos antes de Dalambert y Diderot, y en la que se recogía todo el saber de su tiempo.

            Durante la reconquista, y en relación con ella, tuvo lugar un fenómeno de especial significación vinculado al descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago en Compostela, el Camino de Santiago, una peregrinación que duraría en pleno apogeo desde los siglos IX al XIV y un flujo estimado de unas cien mil personas al año. Esta ingente peregrinación, traduciría la tradición monástica europea en civilización. Puede decirse que Europa como cultura y como civilización en el sentido en que hoy la conocemos fue un fruto místico del Camino de Santiago. Naturalmente esa rica tradición mística del Camino de Santiago influiría también poderosamente en el nacimiento de España como nación, que como el Quijote, quería ir por esos mundos luchando por la justicia, puestos mente y corazón en la sin par “Dulcinea del Toboso”, símbolo mariano de lo más puro. En este sentido, la evangelización de América, independientemente de las barbaries generadas por múltiples egoísmos, fue una empresa mística, que generó un mundo nuevo. Lo español se universalizó en lo hispánico, recogiendo esa riqueza mística y quijotesca que estaba entonces floreciendo en España en el llamado Siglo de Oro, con la mayor densidad de santos místicos y fundadores mayores que ha tenido la Iglesia: San Juan de la Cruz y Santa Teresa, San Juan de Dios, San Ignacio, San Francisco Javier, Santo Domingo de Guzmán, etc. Todo ese espíritu pasaría al continente americano produciendo, a pesar de las vicisitudes históricas, una cultura originalísima, que llevaría a Juan Pablo II a catalogar a Latinoamérica como el “continente de la esperanza”. Los indígenas eran considerados personas con igualdad de derechos, inaugurándose así, con el “derecho de gentes” del Padre Vitoria, el derecho internacional, precursor de las actuales Naciones Unidas. La evangelización de América produjo también una de las más grandes utopías culturales y sociales de la historia de la humanidad: las Reducciones Jesuíticas del Paraguay y de otros lugares de toda la América hispana. Aún quedan restos de esa grandeza, que sólo un verdadero torrente de intereses políticos pudo destruir, con la tragedia de la expulsión de los jesuitas de los territorios españoles y de otros países de Europa. Y América, como continente místico es también continente mariano, y por tanto continente de la ternura y de la alegría, de lo más entrañablemente humano, de la convivencia y la familia, de la inocencia del amor.

Mientras tanto Europa, que puso su corazón en la “Diosa Razón” del racionalismo, del empirismo y de la ilustración, y después del idealismo, se dejaría arrastrar por violentos procesos revolucionarios y de afirmaciones nacionalistas, en los que el sueño de la razón produjo verdaderos monstruos, que arrastrarían también a los procesos independentistas en América, tiñéndolos de aparente razón. La consecuencia final fueron las dos guerras mundiales, la postmodernidad “light” y el actual equilibrio de las llamadas democracias occidentales, que está produciendo, a pesar de ese pretendido fundamento racional, un mundo en crisis, donde las brechas se están aumentando y donde las alarmas ecológicas, migratorias, económicas, etc. son solamente síntomas de una enfermedad muy grave. Parafraseando a Adela Cortina: ¿qué sucederá con una civilización, cuando el árbol que le ha dado sombra – la cultura cristiana – se tala?

Qué lecciones podemos sacar de estos signos de los tiempos como cristianos “de” y “en” este momento crítico de la historia de la humanidad, y frente a la gravedad de los acontecimientos, en los que corremos el riesgo de hacer como Santiago: caer en la desesperanza y pretender refugiarnos en lo más conocido y controlado. María se pone en medio y confirma como Dulcinea nuestra lucha, y nos dice desde el cielo lo que expresaba Von Balthasar: “el Siglo XXI será místico, o no será”. ¿Cuáles serían, entonces, esas características de los místicos del Siglo XXI?:

-          Un místico inconformista radical y soñador apasionado: más que los grandes amores románticos; más que la pasión por la ciencia; más que las grandes empresas heroicas, que construyen civilización; más que el arte y la pasión por la belleza; más que las mejores ideas sociales y políticas; más que la pasión por el conocimiento; más que la libertad y las mayores ambiciones…

-          Un místico que mira siempre a los mayores horizontes, que siempre está sediento de amor; por eso detesta los ídolos que reemplazan a Dios, por eso detesta la abstracción, los formalismos, las pretensiones de verdad, la intolerancia, la ilusión de creerse sabio, de haber llegado ya.

-          Un místico sensible; que tiene la capacidad de penetrar con empatía en el corazón humano, que genera amistad y confianza, y por eso crea comunidades de hombres y mujeres libres; que crea comunión y tiene un sentido activo de la comunión y de la paz; que es sincero, amplio, tolerante, cercano, con el corazón abierto para todos.

-          Un místico inmensamente creativo, que siempre descubre nuevos caminos, y que siempre está buscando la forma de construir ese nuevo mundo y la forma de unir otros sueños al suyo. Su creatividad es práctica, operativa, efectiva, innovadora… está en el cielo, pero no “en las nubes”.

-          Un místico que vive su tiempo y mira el tiempo en el que le tocó vivir con dolor y con ternura; que hunde sus raíces en su tiempo para leer sus claves, y como Cristo también él desciende a los infiernos, y poder así transformar sus cimientos con el cielo como modelo.

-          Un místico que se levanta antes de haber caído, que se levanta con furia… y con buen humor; que siempre se ríe de sí mismo y que no se mira nunca, sólo mira al horizonte.

-          Un místico que ama con locura, con amor apasionado, pero que siempre está insatisfecho, y es – como San Francisco Javier – un “divino impaciente”; que tiene sentido de urgencia, sentido de empresa, de conquista de amor, de grandeza.

-          Un místico, en definitiva, siempre joven, independientemente de su edad.

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